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11 March 2017 Blog

Motivación

MOTIVACIÓN
La motivación es la llave maestra de cualquier éxito. El poder de la motivación es indiscutible. Las personas actúan de otro nodo cuando están motivadas. Un equipo de fútbol, un equipo de ventas, un ejército, una nación, una escuela, una familia: todos ellos se transforman cuando se motivan.
Tu éxito depende de cuán intenso sea tu nivel de automotivación. 
El secreto del éxito estriba en aprender el modo de utilizar el dolor y el placer, en vez de que el dolor y el placer te utilicen a ti. Si haces esto controlarás tu vida. Si no lo haces la vida te controlará a ti. Esto tiene mucho sentido. Si alguna vez has tenido un empleo que detestabas, o una relación destructiva y al final decidiste emprender la acción y hacer algo al respecto, probablemente fuera porque tropezaste con un nivel de dolor que ya no estabas dispuesto a tolerar más. Todos hemos experimentado momentos así en la vida, cuando decimos: “hasta aquí llegué; esto tiene que cambiar ya.”

Plan de Automotivación
1. ¿Cuál es tu dolor?
¿Existe algún hábito, alguna situación. O tu empleo, que lleves tan mal que haya llegado al punto de hacerse insoportable? Puedes intensificar este sentimiento y, por tanto tu motivación, concentrándote en el costo que te supone mantener esa situación. Hazte preguntas: “¿Qué precio tendré que pagar sino hago algún cambio? ¿De qué modo me afectará seguir así durante un año más, o cinco? ¿Qué podría perderme de no realizar algún cambio?”. Haz que el dolor por no cambiar sea tan real que no puedas demorar el cambio por más tiempo. Evitar el dolor es un motivador increíble!
2. ¿Cuál es tu placer?
En tanto que evitar el dolor puede hacer que te alejes de lo que ya no quieres, céntrate en que lo que te produce placer te lleva hacia lo que quieres, y es un motivador a largo plazo. Parafraseando al filósofo Nietzsche, “aquél que tiene un por qué suficientemente fuerte puede soportar casi cualquier cómo. El 20% de cualquier cambio es saber cómo, pero el 80% es saber por qué. Es decir, cuando existe una voluntad el camino es fácil. Si reúnes una serie de razones lo suficientemente fuertes para cambiar, podrás hacer en un minuto lo que no has podido hacer durante años. Para convencerte a ti mismo, para conducir tus deseos en la dirección del cambio, hazte la siguiente pregunta: “Si cambio, ¿cómo me sentiré conmigo mismo? ¿En qué medida mejorará mi vida si llevo a cabo este cambio hoy?. La clave estriba en conseguir un gran número de poderosas razones para que el cambio se haga irresistible. Tú cambias porque cada fibra de tu ser, cada célula, cada músculo, lo desea. Te sientes poseído por la inspiración y el entusiasmo. Los que te ven envidian tu disciplina. Pero están equivocados. No es más que motivación pura.
3. Ten una visión
Motívate con el espectáculo de una vida fabulosa que se despliega ante tus ojos. ¿Qué aspecto tiene esa vida? ¿Dónde vives, con quién? ¿Qué haces? Continúa, permítete el lujo de emocionarte. Saca a pasear tu pasión. Sólo tú y tus anhelos. Despierta el interés por los cambios y las mejoras que te gustaría hacer. Saborea cada detalle. Tómate tiempo. Divídelo todo en categorías, según las diferentes áreas de tu vida: económica, física, social, profesión, familia, viajes, espiritualidad. No tardarás en verte como alguien que sabe adónde va. Verás el futuro, y es fabuloso. Tendrás algo hacia lo que mirar. Inspírate. Es crucial. Tu entusiasmo, tu optimismo y tu vitalidad atraerán hacia ti las cosas que deseas. Pasión es poder. Haz que trabaje para ti.
4. Cree que es posible
Suspende los juicios. Opta por creer que tus deseos son totalmente posibles. Es de ti de quien estamos hablando aquí. Tú sabes que si deseas lo suficiente algo, cualquier cosa, lo conseguirás. Lo has hecho antes. Acuérdate ahora mismo de algo que deseabas tanto que, al final, conseguiste. Tienes una motivación ilimitada a tu disposición. Está ahí esperando a que le des un buen uso, en cualquier momento.
5. Valora todo aquello de lo que disfrutas ahora
Valora lo que tienes ya y fortalece tu deseo de atraer y generar el éxito. El secreto del éxito personal estriba en ser sincero contigo mismo y en seguir queriendo más. Si de verdad quieres más, lo conseguirás. Esperar más y valorarlo todo ahora te hará tenerlo todo.

Relájate. Has conseguido la voluntad necesaria para el éxito. Estás en camino. 
¡Motívate!

No sólo les entregan información relevante al interlocutor. Mantener determinadas actitudes físicas ayuda a sentirse más seguro y así volverse más asertivo, explica Amy Cuddy, profesora de Harvard. 

Mientras lee este artículo quizás tenga las piernas cruzadas. Puede que se esté tocando el cuello con una mano o que esté reclinado hacia atrás.

Sin importar cuál sea su postura, ésta refleja una forma de sentir que es leída por quienes lo rodean.

"El lenguaje corporal genera juicios que pueden servir para que invitemos a alguien a salir o decidamos a quién contratar", dice en su presentación en una charla TED, Amy Cuddy, psicóloga social y profesora de Harvard, especialista en lenguaje no verbal.

Para mostrar dominancia, los monos, por ejemplo, se muestran más grandes y estiran los brazos. "Están ocupando espacio y esto es cierto para todos los animales, no sólo los primates. Y los humanos hacemos lo mismo", aclara Cuddy.

Los gestos de poder son claramente identificables en mandatarios o músicos famosos, pero también se visualizan en los pequeños momentos de victoria personal.

"Estas expresiones son tan antiguas y universales que la postura conocida como 'orgullo' fue estudiada por Jessica Tracy. Ella vio que tanto las personas que nacen con vista normal como los ciegos congénitos levantan los brazos en 'V' cuando ganan una competencia física. Cuando cruzan la meta, no importa si no han visto a nadie hacer este gesto: levantan los brazos y ligeramente expanden el pecho", explicó Cuddy.

Para averiguar, en sentido inverso, si un gesto ayuda a sentirse de un determinado estado anímico, Cuddy y su equipo realizaron un experimento. Por dos minutos se le pidió a un grupo de voluntarios que mantuvieran posturas asociadas, ya sea con una persona poderosa o con una persona con poco poder.

Luego se les preguntó si querían apostar. Además, antes y después de adoptar las posturas, se les midió el nivel de testosterona (hormona relacionada a la dominancia) y cortisol (relacionada al estrés).

Según se vio, un 86% de quienes habían mantenido gestos corporales relacionados con el poder decidieron apostar. Sólo el 60% de quienes habían mantenido actitudes más retraídas lo hicieron. Además, en los primeros aumentó la testosterona en un 20% y disminuyó el cortisol en un 25%. En el segundo grupo, en cambio, la testosterona bajó 10% y el cortisol aumentó 15%.

"Tras dos minutos (de mantener una cierta postura) se configura el cerebro para sentirse más confiado o para sentirse más inseguro".

Según las investigaciones de Cuddy, la gente que se siente poderosa es más asertiva, segura, optimista, piensa de manera más abstracta y toma más riesgos. Además, se sienten más cómodos opinando y siendo ellos mismos.

Sin embargo, agrega, eso no implica que al ir a una entrevista de trabajo haya que sentarse con los pies sobre la mesa del entrevistador y recostarse en la silla. Al contrario, "hay que recordar que esto se trata de usted hablando consigo mismo", aclaró.

Por eso, dice, en vez de esperar la entrevista mirando hacia abajo, una buena idea es ir al baño y, por dos minutos, levantar los brazos en señal de triunfo.

Alan Frenk, presidente de la Sociedad Chilena de Programación Neurolingüística coincide con Cuddy. "Es muy difícil estar bajoneado si se está de pie, erguido, con la mirada hacia el cielo. Claro, esto no puedes hacerlo en una reunión de gerentes, pero sí en la casa".

Y agrega: "Una postura adecuada puede interrumpir un estado de ánimo. Y aunque no se tratará de una sensación interna permanente, puede servir de puerta de salida".

Sin embargo, Cuddy va más allá. Según su experiencia, es posible actuar de una cierta forma hasta que se internalice. "No finja hasta que lo logre. Finja hasta que se transforme en lo que desea ser", es su lema.

Ella, de hecho, le tenía miedo a dictar conferencias y cuando recién egresó estuvo a punto de renunciar a su trabajo para evitar hacerlo. Sin embargo, de tanto fingir que era una buena oradora, de repente se dio cuenta de que ya no le costaba pararse frente a una audiencia, como la que la vio disertar en TED.

''Sonreímos cuando nos sentimos contentos. Pero también cuando estamos forzados a sonreír, sosteniendo un lápiz entre los dientes, nos sentimos más felices. Funciona en ambos sentidos”. AMY CUDDY, PSICÓLOGA SOCIAL

Video de Amy Cuddy en su charla TED. http://on.ted.com/Cuddy

Fuente: http://diario.elmercurio.com/detalle/index.asp…#