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No sólo les entregan información relevante al interlocutor. Mantener determinadas actitudes físicas ayuda a sentirse más seguro y así volverse más asertivo, explica Amy Cuddy, profesora de Harvard. 

Mientras lee este artículo quizás tenga las piernas cruzadas. Puede que se esté tocando el cuello con una mano o que esté reclinado hacia atrás.

Sin importar cuál sea su postura, ésta refleja una forma de sentir que es leída por quienes lo rodean.

"El lenguaje corporal genera juicios que pueden servir para que invitemos a alguien a salir o decidamos a quién contratar", dice en su presentación en una charla TED, Amy Cuddy, psicóloga social y profesora de Harvard, especialista en lenguaje no verbal.

Para mostrar dominancia, los monos, por ejemplo, se muestran más grandes y estiran los brazos. "Están ocupando espacio y esto es cierto para todos los animales, no sólo los primates. Y los humanos hacemos lo mismo", aclara Cuddy.

Los gestos de poder son claramente identificables en mandatarios o músicos famosos, pero también se visualizan en los pequeños momentos de victoria personal.

"Estas expresiones son tan antiguas y universales que la postura conocida como 'orgullo' fue estudiada por Jessica Tracy. Ella vio que tanto las personas que nacen con vista normal como los ciegos congénitos levantan los brazos en 'V' cuando ganan una competencia física. Cuando cruzan la meta, no importa si no han visto a nadie hacer este gesto: levantan los brazos y ligeramente expanden el pecho", explicó Cuddy.

Para averiguar, en sentido inverso, si un gesto ayuda a sentirse de un determinado estado anímico, Cuddy y su equipo realizaron un experimento. Por dos minutos se le pidió a un grupo de voluntarios que mantuvieran posturas asociadas, ya sea con una persona poderosa o con una persona con poco poder.

Luego se les preguntó si querían apostar. Además, antes y después de adoptar las posturas, se les midió el nivel de testosterona (hormona relacionada a la dominancia) y cortisol (relacionada al estrés).

Según se vio, un 86% de quienes habían mantenido gestos corporales relacionados con el poder decidieron apostar. Sólo el 60% de quienes habían mantenido actitudes más retraídas lo hicieron. Además, en los primeros aumentó la testosterona en un 20% y disminuyó el cortisol en un 25%. En el segundo grupo, en cambio, la testosterona bajó 10% y el cortisol aumentó 15%.

"Tras dos minutos (de mantener una cierta postura) se configura el cerebro para sentirse más confiado o para sentirse más inseguro".

Según las investigaciones de Cuddy, la gente que se siente poderosa es más asertiva, segura, optimista, piensa de manera más abstracta y toma más riesgos. Además, se sienten más cómodos opinando y siendo ellos mismos.

Sin embargo, agrega, eso no implica que al ir a una entrevista de trabajo haya que sentarse con los pies sobre la mesa del entrevistador y recostarse en la silla. Al contrario, "hay que recordar que esto se trata de usted hablando consigo mismo", aclaró.

Por eso, dice, en vez de esperar la entrevista mirando hacia abajo, una buena idea es ir al baño y, por dos minutos, levantar los brazos en señal de triunfo.

Alan Frenk, presidente de la Sociedad Chilena de Programación Neurolingüística coincide con Cuddy. "Es muy difícil estar bajoneado si se está de pie, erguido, con la mirada hacia el cielo. Claro, esto no puedes hacerlo en una reunión de gerentes, pero sí en la casa".

Y agrega: "Una postura adecuada puede interrumpir un estado de ánimo. Y aunque no se tratará de una sensación interna permanente, puede servir de puerta de salida".

Sin embargo, Cuddy va más allá. Según su experiencia, es posible actuar de una cierta forma hasta que se internalice. "No finja hasta que lo logre. Finja hasta que se transforme en lo que desea ser", es su lema.

Ella, de hecho, le tenía miedo a dictar conferencias y cuando recién egresó estuvo a punto de renunciar a su trabajo para evitar hacerlo. Sin embargo, de tanto fingir que era una buena oradora, de repente se dio cuenta de que ya no le costaba pararse frente a una audiencia, como la que la vio disertar en TED.

''Sonreímos cuando nos sentimos contentos. Pero también cuando estamos forzados a sonreír, sosteniendo un lápiz entre los dientes, nos sentimos más felices. Funciona en ambos sentidos”. AMY CUDDY, PSICÓLOGA SOCIAL

Video de Amy Cuddy en su charla TED. http://on.ted.com/Cuddy

Fuente: http://diario.elmercurio.com/detalle/index.asp…#

Entrevista que hiciera el diario La Tercera a nuestra coach asociada, Laura Retamales, con motivo del proceso de Admisión 2017 acerca de un tema relacionado con coaching vocacional: "Cómo reconocer los Talentos y Aptitudes". Los invitamos a leerlo.

Cómo reconocer los talentos y aptitudes

El autoconocimiento es clave para identificar estas habilidades, las que debieran conducir a una decisión acertada respecto de cuáles áreas son más afines y qué carrera elegir. Además, de acuerdo a los talentos hay diferentes perfiles, cada uno con mayor

¿ Para qué soy bueno? La pregunta resulta oportuna para los egresados del colegio y postulantes a la educación superior. En tanto, la respuesta debiera dar luces respecto de qué habilidades y destrezas tienen los jóvenes, las que conduzcan su decisión de postulación a alguna carrera de educación superior.

Pero suele suceder que al responder la pregunta aparecen más incógnitas que certezas. “En general, no se nos enseña a conocernos, y esta falta de autoconocimiento también se presenta en reconocer nuestros talentos. Esto ocurre principalmente porque no se nos entregan las herramientas que nos ayuden a realizar este proceso de introspección”, comenta Laura Retamales, coach asociada de Crisálida Coaching y coach integral con certificación ICI.

Según explica Retamales, para conocer sus capacidades, habilidades e intereses el postulante no solo debiera preguntarse para qué soy bueno, también debiera reflexionar sobre qué le interesa, qué cosas disfruta hacer. “Para esto existen diferentes tipos de herramientas que nos pueden ayudar, como test de intereses, habilidades e inteligencias múltiples y test de personalidad, que pueden ser aplicados por profesionales como orientadores o coaches vocacionales”, afirma la experta.

Elección y perfiles

Una vez identificados los talentos o competencias, lo siguiente será relacionarlos con ciertas áreas de desarrollo profesional y dentro de cada una de estas áreas analizar las carreras que presenten mayor interés para el postulante. “Se deben considerar aspectos como: instituciones de educación superior que la imparten, si está o no acreditada la carrera, puntaje último matriculado año anterior, años de duración, costo anual, malla curricular, perfil profesional o características personales para ejercer la carrera como por ejemplo: el profesional de dicha carrera deberá ser analítico o flexible, dónde puede desempeñarse, ingreso promedio al primer año de titulación, empleabilidad al primer año. Y conforme a lo anterior asignar un puntaje a cada carrera que se haya seleccionado, concluyendo cuáles son las carreras más interesantes para el postulante”, precisa la coach de Crisálida Coaching.

 

Laura Retamales cita el Modelo de las Inteligencias Múltiples, desarrollado por el psicólogo y profesor de Harvard Howard Gardner, para aclarar que todas las personas poseen habilidades, capacidades mentales y talentos en distintos niveles de desarrollo. De acuerdo a eso, la coaching menciona ocho perfiles de habilidades y una carrera afín para uno: lingüístico (derecho), lógico-matemático (ingeniería civil), espacial (arquitectura), musical (composición musical), corporal kinestésico (actuación), interpersonal (psicología), intrapersonal (filosofía) y naturalista (agronomía). “Claro está que cada persona posee alguna o algunas inteligencias más o menos desarrolladas que otras; y esto se debe sobre todo a la dotación biológica de cada uno, la interacción con el entorno y de la cultura imperante en el momento histórico que a cada uno nos toca vivir”, sostiene Retamales.

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