Blog

Laura Retamales

Laura Retamales

Aunque puede parecer extraños clasificar los cerebros de las personas en "positivos" y "negativos", es cierto que el cerebro de las personas pesimistas opera de manera muy distinta al cerebro de las personas optimistas. La gente optimista, es decir, la que actúa para cumplir sus expectativas a futuro (esto no tiene nada que ver con estar siempre de buen humor, o ser personas "alegres" como erróneamente se cree), presentan mayor actividad en el córtex prefrontal que la gente pesimista (aquella que consideran que sus metas son imposibles o inalcanzables y prefieren no actuar para lograrlas). Además, los cerebros de las personas optimistas producen más dopamina, un neurotransmisor asociado a la sensación de recompensa.
 

Entonces... ¿cómo podemos activar las "áreas optimistas" de nuestro cerebro?
A pesar de que estamos biológicamente programados para notar el peligro y las situaciones negativas como método de supervivencia, también es posible "entrenar" al cerebro para pensar positivamente. Convertir un cerebro pesimista en uno optimista no es tan difícil como crees. Para ayudarte, te compartimos 5 consejos básicos para lograrlo:
1. Concéntrate en tus virtudes. Trata de encontrar al menos tres cosas buenas de ti mismo por cada cosa negativa que no te guste.
2. Mantén el centro de recompensa activado. Prémiate con tus cosas favoritas cuando hagas un esfuerzo o hayas tenido un día difícil.
3. Sé agradecido. Constantemente da gracias por todas las cosas buenas que tienes y también por las personas en tu vida que la enriquecen.
4. Haz cumplidos. Encuentra algo bueno qué decir de las personas que te rodean y díselos.
5. Resalta lo positivo. Cada noche escribe las cosas buenas que te pasaron durante el día, lo que aprendiste o lograste. Cualquier cosa buena sirve, incluso la comida que tanto disfrutaste.

Si aplicas estos tips hasta convertirlos en hábitos, comenzarás a notar como tu mente comienza a pensar de manera positivamente.

Equipo Crisálida Coaching
www.crisalidacoaching.cl

19 August 2017 Blog

Taller Vocacional


¿Andas buscando tu Carrera Profesional?
¿Quieres conocer tu vocación?
¿Tienes claro cuáles son tus habilidades e intereses?
Estas son algunas de las preguntas que responderemos en el Taller Vocacional de septiembre.
Si te interesa o sabes de alguien que le pueda interesar, ver más detalles en el siguiente folleto.

LAS EMOCIONES SE CONTAGIAN

Suena el teléfono. Miras la pantalla del celular y ves el nombre de quien te llama. No lo tomas. No te parece que “esa persona” te complique la vida en este momento. Siempre tiene una queja o problema que contarte. Hoy te has levantado un poco complicado. Has quedado de tomar un café con una amiga. Llegas a la cita y en cuestión de minutos te das cuenta que tu estado de ánimo ha cambiado. Admiras su entusiasmo y optimismo y, sobre todo, la capacidad que tiene esa persona para transmitirte buenas vibraciones y hacerte sentir mejor.
Estas dos escenas describen dos situaciones distintas, pero con las que me atrevería a apostar todos nos sentimos identificados. ¿Quién no ha huido alguna vez de esa persona que nos transmite “mala vibra” o quien no ha buscado refugio en esa otra persona que es capaz de contagiarnos su alegría? Porque las emociones se contagian, sean para bien o para mal.

LAS EMOCIONES SON COMO UN VIRUS
Tanto las buenas vibraciones como las malas, se contagian tan rápido como los virus de un resfriado, según apunta David Goleman en su libro Inteligencia Social, donde menciona una serie de estudios que confirman que existe este contagio emocional. Uno de esos estudios demostró cómo las personas sometidas al experimento se iban contagiando de las emociones que veían en las fotografías, que se les mostraban, o de los individuos que entraban en contacto con ellas.
Todos podemos ser portadores y transmisores de estas emociones, aunque no siempre somos conscientes de ello. Hay que personas con habilidad para contagiar su tristeza, su mal humor, su envidia o egoísmo, al igual que hay otras capaces de “empaparnos” de su entusiasmo e ilusión por la vida. Lo que sí nos resulta más fácil de identificar son los efectos que los otros dejan en nosotros.
Digamos que lo acertado sería saber protegerse de quienes son capaces de contagiarnos sus emociones negativas, lo hagan intencionalmente o no, y de compartir más tiempo con quienes irradian energía. Pero no siempre las emociones negativas son tan dañinas o inútiles para nosotros. Las emociones negativas, en su justa medida, también tienen su utilidad.
Pensemos en el miedo. Desde épocas ancestrales, sentir miedo nos ha protegido de depredadores y enemigos. La ansiedad es imprescindible para superar determinadas situaciones adversas, para reaccionar contra ellas para mantenernos en alerta o tensión. El dolor o la tristeza se pueden utilizar como trampolín para superar una situación.
Lógicamente, lo sano no es vivir de las emociones negativas, de hecho es importante controlar el tiempo que esas emociones están con nosotros. De ahí que, igual que necesitamos protegernos de ellas, también necesitamos establecer mecanismos para alejarnos de aquellas personas que son capaces de contagiarnos su ira, rabia o angustia y crearnos malestar.
Por otro lado, mostrar las emociones positivas siempre es más agradable, al igual que recibirlas porque se genera un ambiente más grato que beneficia a todos. De ahí, que sea más favorecedor rodearse de personas que nos hacen bien, que nos recargan de energía, que de aquellas que nos la quitan. Si nuestro objetivo es disfrutar y ser felices en la vida, tendremos que intentar rodearnos de aquellas personas que nos ayudan a conseguir esa meta.

EQUIPO CRISÁLIDA COACHING
www.crisalidacoaching.cl

La forma de hablar y las palabras que una persona usa no solo afectan la forma en la que los demás la perciben, sino que también tienen el potencial para incidir en su comportamiento, señala un profesor de Stanford.

Cambiar una palabra por otra podría ayudarte a lograr tus objetivos.
Así lo asegura Bernard Roth, profesor de ingeniería de la Universidad Stanford y director académico del Instituto de Diseño Hasso Plattner de Stanford.
En su nuevo libro, "El hábito del logro: Alcanza tu máximo potencial y toma el control de tu vida", Roth sugiere algunos cambios lingüísticos que pueden ayudarte a tener más éxito. He aquí los dos más sencillos:

1. Cambia ‘pero’ por ‘y’
Es probable que en alguna ocasión te sientas tentado a decir: “quiero ir al cine, PERO tengo que trabajar”.
En su lugar, Roth sugiere que digas: “quiero ir al cine, Y tengo que trabajar”.
Escribió: “Cuando utilizas la palabra PERO creas un conflicto, a veces una razón, que en realidad no existe”. En otras palabras, es posible ir al cine y también hacer tu trabajo, solo tienes que encontrar una solución.
En cambio, cuando utilizas la palabra Y, “estás obligando a tu cerebro a procesar ambas partes de la frase”, explicó Roth. Quizá veas una película más corta o tal vez delegues parte de tu trabajo.

2. Cambia ‘tengo que hacer’ por ‘quiero hacer’
Roth recomienda un ejercicio sencillo: la próxima vez que pienses ‘tengo que’, cambia tengo por quiero.
“Este ejercicio es muy efectivo para que las personas tomen consciencia de que lo que hacen en su vida, incluso las cosas que encuentran desagradables, es porque lo han elegido”, comentó.
Por ejemplo, uno de los estudiantes de Roth sintió que tenía que matricularse en los cursos de matemáticas que requería su programa de posgrado, a pesar de que los odiaba. Después de terminar el ejercicio, se percató que realmente quería tomar las clases ya que el beneficio de completar los cursos era mayor que la incomodidad de asistir a las clases que no disfrutaba.
Ambos cambios se basan en un componente clave de la estrategia de resolución de problemas llamada pensamiento de diseño. Cuando utilizas esta estrategia, desafías a tu forma automática de pensar y puedes percibir las cosas como realmente son.

Cuando utilizas un lenguaje diferente puedes percatarte de que un problema no es tan difícil de resolver como parece y que tienes más control sobre tu vida de lo que realmente crees.

¿Te has dado cuenta que todo depende de lo que piensas de ti y del mundo que te rodea? Que las batallas se ganan y se pierden en nuestra mente...

Equipo Crisálida Coaching
www.crisalidacoaching.cl

Muy contentos por entrevista que hiciera el diario La Tercera a Crisálida Coaching a través de nuestras coaches asociadas, Lucía Canteros y Laura Retamales, con motivo del proceso de Admisión de Segundo semestre acerca de "Los Beneficios de estudiar una segunda carrera para mejorar la competitividad". Los invitamos a leerlo: http://latercera.pressreader.com/la-tercera-especiales3/20170623

 

En el mes de abril el programa Ahora Noticias de Mega, realizó un reportaje a partir de una encuesta en la cual reveló que el 95% de los chilenos ha pensado en dejar su trabajo para emprender y ser independiente por diversos motivos.

Como Crisálida Coaching, y habiendo recibido la invitación de la Fundación Independízate, de quien recibimos una valiosa asesoría, tuvimos la oportunidad de participar de este reportaje.

Te invitamos a revisar lo que fue este reportaje aquí:
http://url.snd64.ch/visu-DB078F0C-9B26-4F2D-8E48-D0F

Crisálida Coaching en Canal 47 VTR, programa Conciencia de Valores: Mujeres y Empoderadas.
Los invitamos a verlo. El tema: mujeres en el mundo laboral y de estudios con la participación de Laura Retamales coach asociada de Crisálida Coaching.
https://www.youtube.com/watch?v=kmMv-lekXPg&feature=share

 

Muy Felices. Crisálida Coaching en Mega. Muchas gracias a la Fundación Independízate y a la periodista Francisca Lopez de #mega por hacernos partícipes del reportaje de emprendedores.
En Crisálida nos mueve la pasión por ayudar a las personas a mejorar, a transformarse en una mejor versión de sí mismas, y para ello nos apoyamos en herramientas de coaching que aplicamos en nuestras sesiones de coaching tanto ejecutivo, vocacional, laboral como personal.
http://www.ahoranoticias.cl/programas/reportajes/194157-soy-mi-propio-jefe.html


Etiquetado como
11 March 2017 Blog

Motivación

MOTIVACIÓN
La motivación es la llave maestra de cualquier éxito. El poder de la motivación es indiscutible. Las personas actúan de otro nodo cuando están motivadas. Un equipo de fútbol, un equipo de ventas, un ejército, una nación, una escuela, una familia: todos ellos se transforman cuando se motivan.
Tu éxito depende de cuán intenso sea tu nivel de automotivación. 
El secreto del éxito estriba en aprender el modo de utilizar el dolor y el placer, en vez de que el dolor y el placer te utilicen a ti. Si haces esto controlarás tu vida. Si no lo haces la vida te controlará a ti. Esto tiene mucho sentido. Si alguna vez has tenido un empleo que detestabas, o una relación destructiva y al final decidiste emprender la acción y hacer algo al respecto, probablemente fuera porque tropezaste con un nivel de dolor que ya no estabas dispuesto a tolerar más. Todos hemos experimentado momentos así en la vida, cuando decimos: “hasta aquí llegué; esto tiene que cambiar ya.”

Plan de Automotivación
1. ¿Cuál es tu dolor?
¿Existe algún hábito, alguna situación. O tu empleo, que lleves tan mal que haya llegado al punto de hacerse insoportable? Puedes intensificar este sentimiento y, por tanto tu motivación, concentrándote en el costo que te supone mantener esa situación. Hazte preguntas: “¿Qué precio tendré que pagar sino hago algún cambio? ¿De qué modo me afectará seguir así durante un año más, o cinco? ¿Qué podría perderme de no realizar algún cambio?”. Haz que el dolor por no cambiar sea tan real que no puedas demorar el cambio por más tiempo. Evitar el dolor es un motivador increíble!
2. ¿Cuál es tu placer?
En tanto que evitar el dolor puede hacer que te alejes de lo que ya no quieres, céntrate en que lo que te produce placer te lleva hacia lo que quieres, y es un motivador a largo plazo. Parafraseando al filósofo Nietzsche, “aquél que tiene un por qué suficientemente fuerte puede soportar casi cualquier cómo. El 20% de cualquier cambio es saber cómo, pero el 80% es saber por qué. Es decir, cuando existe una voluntad el camino es fácil. Si reúnes una serie de razones lo suficientemente fuertes para cambiar, podrás hacer en un minuto lo que no has podido hacer durante años. Para convencerte a ti mismo, para conducir tus deseos en la dirección del cambio, hazte la siguiente pregunta: “Si cambio, ¿cómo me sentiré conmigo mismo? ¿En qué medida mejorará mi vida si llevo a cabo este cambio hoy?. La clave estriba en conseguir un gran número de poderosas razones para que el cambio se haga irresistible. Tú cambias porque cada fibra de tu ser, cada célula, cada músculo, lo desea. Te sientes poseído por la inspiración y el entusiasmo. Los que te ven envidian tu disciplina. Pero están equivocados. No es más que motivación pura.
3. Ten una visión
Motívate con el espectáculo de una vida fabulosa que se despliega ante tus ojos. ¿Qué aspecto tiene esa vida? ¿Dónde vives, con quién? ¿Qué haces? Continúa, permítete el lujo de emocionarte. Saca a pasear tu pasión. Sólo tú y tus anhelos. Despierta el interés por los cambios y las mejoras que te gustaría hacer. Saborea cada detalle. Tómate tiempo. Divídelo todo en categorías, según las diferentes áreas de tu vida: económica, física, social, profesión, familia, viajes, espiritualidad. No tardarás en verte como alguien que sabe adónde va. Verás el futuro, y es fabuloso. Tendrás algo hacia lo que mirar. Inspírate. Es crucial. Tu entusiasmo, tu optimismo y tu vitalidad atraerán hacia ti las cosas que deseas. Pasión es poder. Haz que trabaje para ti.
4. Cree que es posible
Suspende los juicios. Opta por creer que tus deseos son totalmente posibles. Es de ti de quien estamos hablando aquí. Tú sabes que si deseas lo suficiente algo, cualquier cosa, lo conseguirás. Lo has hecho antes. Acuérdate ahora mismo de algo que deseabas tanto que, al final, conseguiste. Tienes una motivación ilimitada a tu disposición. Está ahí esperando a que le des un buen uso, en cualquier momento.
5. Valora todo aquello de lo que disfrutas ahora
Valora lo que tienes ya y fortalece tu deseo de atraer y generar el éxito. El secreto del éxito personal estriba en ser sincero contigo mismo y en seguir queriendo más. Si de verdad quieres más, lo conseguirás. Esperar más y valorarlo todo ahora te hará tenerlo todo.

Relájate. Has conseguido la voluntad necesaria para el éxito. Estás en camino. 
¡Motívate!

Los invitamos a leer un cuento que hace que repensemos aquellas opiniones o percepciones que tenemos muy arraigadas de la realidad y que a veces más que ayudarnos y potenciarnos nos limitan ...
EL ELEFANTE ENCADENADO (de Jorge Bucay)
De pequeño me gustaba el circo. Me encantaban los espectáculos con animales y el animal que más me gustaba era el elefante. Me impresionaban sus enormes dimensiones y su fuerza descomunal. Después de la función, al salir de la carpa, me quedaba extrañado al ver el animal atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que le aprisionaba una de las patas. La cadena era gruesa, pero la estaca era un ridículo trozo de madera clavado a pocos centímetros de profundidad. Era evidente que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo también podía tirar de aquel minúsculo tronco y huir.
— ¿Por qué no la arranca y se escapa? —pregunté a mis padres.
Me contestaron que era porque estaba amaestrado. La respuesta, sin embargo, no me satisfizo. «Si estaba amaestrado, ¿por qué lo tenían atado?». Pregunté a parientes y maestros y pasó mucho tiempo, mucho, hasta que alguien que resultó ser un sabio que me dio una respuesta convincente: «El elefante del circo no se escapa porque está atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño ».
Entonces me imaginé el elefante recién nacido y atado a una estaca. Seguro que el animal tiró y tiró tratando de liberarse. Debía terminar el día agotado porque aquella estaca era más fuerte que él. Al día siguiente debía volver a probar con el mismo resultado y al tercer día igual. Y así hasta que un día terrible para el resto de su vida, el elefante aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Desde entonces, el elefante tenía grabado el recuerdo de su impotencia. Y lo que es peor, nunca más volvió a cuestionarse ese recuerdo y nunca más volvió a poner a prueba su fuerza.
A menudo a las personas nos pasa lo mismo. Vivimos encadenados a cadenas que nos quitan libertad. Pensamos que «no podemos» hacer tal cosa o tal otra sencillamente porque un día, hace mucho tiempo, lo intentamos y no lo conseguimos. Entonces nos grabamos en la memoria este mensaje: «no puedo, no puedo y no podré nunca». Esta creencia autoimpuesta nos ha limitado desde entonces y no la hemos cuestionado más. Seguramente ahora somos más grandes y más fuertes y estamos más preparados, pero aquel recuerdo nos limita a la hora de intentar liberarnos.